Detrás de la música

Libre Como El Viento

Libre Como El Viento

Zara Wynn escribió “Libre Como El Viento” en uno de los momentos más decisivos de su vida.

La historia comenzó dentro de una relación en la que los celos, el control y la desvalorización se habían vuelto parte de la vida cotidiana.

Durante mucho tiempo, Zara intentó convencerse de que aquellas actitudes eran una forma de cuidado.

Que las preguntas sobre su ropa eran preocupación.

Que los cuestionamientos sobre su forma de ser eran amor.

Que las limitaciones eran protección.

Pero la incomodidad crecía silenciosamente.

Hasta que una noche se miró al espejo y casi no se reconoció.

Ya no elegía su ropa de la misma manera.

Ya no reía como antes.

Ya no se movía con la misma libertad.

Había comenzado a reducirse a sí misma para entrar en un molde que nunca había sido suyo.

Entonces apareció la primera frase que terminaría convirtiéndose en el corazón de la canción:

“Yo creía que era amor, pero era cárcel con perfume.”

A partir de ahí comenzó a escribir.

Todo aquello que había permanecido guardado durante meses empezó a convertirse en versos: las miradas de juicio, las restricciones disfrazadas de cariño, las críticas y cada momento en que había sentido que tenía que disculparse por ser ella misma.

Lo que comenzó como un desahogo terminó transformándose en una declaración de independencia emocional.

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