“Enflamme-moi” no tiene una historia personal específica detrás de su creación.
Su historia es deliberadamente diferente: es una escena nocturna construida alrededor del presente.
Dos personas se encuentran en una noche en la que no quieren pensar demasiado. No necesitan definir qué sucederá después. Tampoco necesitan ponerle un nombre a lo que está ocurriendo.
Primero aparecen las palabras.
Después, las miradas.
Luego, el baile.
Y poco a poco desaparece todo lo demás.
La canción imagina ese momento particular en el que una persona deja de preguntarse qué debería hacer y simplemente escucha lo que siente.
La noche se convierte en un espacio separado del mundo exterior.
Durante unas horas, solo existen la música, el movimiento, la cercanía y esa sensación de que algo está comenzando.
