La historia de “El Tiburón” comienza con una imagen cotidiana.
Un día en la playa, Zara imaginó por un momento qué pasaría si apareciera un tiburón en el agua. La situación podía pensarse desde el miedo, pero su imaginación tomó otro camino: convertir aquella escena en una fantasía.
¿Qué pasaría si ese tiburón no fuera realmente un tiburón?
A partir de esa idea apareció la imagen de un hombre que se mueve como un depredador marino: seguro, silencioso, misterioso y con una presencia capaz de llamar inmediatamente la atención.
La aleta que aparece en el agua, los ojos de acero, los dientes y la mordida comenzaron entonces a adquirir un significado diferente. Ya no eran solamente elementos del océano. Se transformaron en símbolos de una persona que se acerca, provoca y despierta una atracción que resulta difícil de ignorar.
La idea terminó convirtiéndose en una canción electrónica directa, divertida y provocadora.
Así nació “El Tiburón”, a partir de una fantasía espontánea en la playa que terminó transformándose en uno de los personajes más particulares del universo musical de Zara Wynn.
