
Había una noche en mi barrio en la que todo estaba encendido: la música sonaba desde las casas, los parlantes en la esquina reventaban y la gente bailaba en la calle como si no existiera el mañana. Ese ambiente me marcó, porque era pura energía, pura unión. Nadie pensaba en problemas ni en relojes; solo en disfrutar.
Yo estaba ahí, mirando cómo se mezclaban los ritmos de cumbia con reggaetón, y pensé: “Esto es lo nuestro, esta es la vibra que quiero llevar a una canción”. La idea era capturar esa esencia de fiesta callejera, de calor, de perreo sin reglas y con todo el sabor latino.
Esa misma madrugada llegué al estudio con esa imagen en la cabeza: la gente bailando sin parar, botellas en el aire, el bloque encendido. No busqué una letra complicada, busqué hacer sentir lo mismo que viví esa noche: movimiento, fuego y libertad.
Así nació “Bailando en el Bloque”. No es solo un tema para mí: es un homenaje a la calle, al barrio, a esa gente que sabe moverse y disfrutar, que convierte cualquier noche común en un carnaval de vida.