Detrás de la música

Canta La Verdad

Canta La Verdad

La historia de “Canta La Verdad” nace de una situación sencilla y reconocible: una mujer escucha un discurso romántico en el que pareciera que cualquier pequeño gesto puede ser suficiente para hacer feliz a una pareja.

Un abanico para soportar el calor.
Una cerveza compartida.
Una plaza.
Una cabaña.
Unas palabras bonitas.

Pero ella tiene otra respuesta.

Desde su perspectiva, los tiempos cambiaron y ya no quiere que le vendan la idea de que debe conformarse con cualquier cosa simplemente porque viene acompañada de amor. Quiere una vida cómoda, quiere disfrutar, quiere champagne, quiere una casa donde no tenga que pasar calor y quiere saber que existe un futuro concreto.

La canción lleva esa postura al extremo y la convierte deliberadamente en ironía.

No intenta ser una declaración romántica tradicional. Es, justamente, una canción que se ríe de ciertas fórmulas románticas y decide decir en voz alta aquello que muchas veces se piensa pero no se dice.

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