Aunque “No ENTIENDO eL AMOR” no tiene una historia personal específica detrás de su creación, las siete canciones permiten construir una narrativa conceptual.
Es casi como mirar una relación desde diferentes momentos.
Primero aparece la libertad.
Después el recuerdo de cómo comenzó todo.
Luego la soledad.
Las preguntas.
El deseo.
La aceptación de que nada es permanente.
Y finalmente, el contacto.
Por eso el álbum puede escucharse como una especie de viaje emocional.
No necesariamente lineal.
Porque cuando una relación termina, las emociones tampoco aparecen en un orden perfecto.
Podemos sentirnos libres un día y extrañar al otro.
Podemos saber que terminó y, aun así, preguntarnos por qué.
Podemos aceptar una ruptura y todavía desear a esa persona.
Eso es precisamente lo que hace que el álbum resulte humano.
