Detrás de la música

No Te Espero

No Te Espero

La historia de “No Te Espero” comienza con una relación desequilibrada.

Ella siempre estaba ahí. Respondía, esperaba, apoyaba y daba nuevas oportunidades. Cada vez que parecía que algo podía cambiar, aparecía una nueva promesa: “después te hablo”, “voy a cambiar”, “esta vez será diferente”.

Pero las palabras nunca se transformaban en hechos.

Mientras ella seguía esperando, la otra persona aparecía y desaparecía según su conveniencia. Cuando recibía atención, quería más; cuando sentía que la perdía, volvía a buscarla.

Con el tiempo, ella comprendió que aquello no era la relación que había imaginado.

Había entregado lealtad completa, pero la otra persona había elegido el conflicto. Había ofrecido paz y había recibido indiferencia. Había apostado una y otra vez por alguien que nunca terminó de apostar por ella.

Entonces decidió bajarse del juego.

No lo hace desde el rencor. Incluso reconoce que su mente todavía puede pensar en esa persona y que quizás, en algún momento, todavía sienta algo.

Pero existe una diferencia fundamental: ya no está esperando.

Si algún día vuelve una llamada, quizás esta vez nadie conteste del otro lado.

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