Zara Wynn
Zara Wynn escribió “Libre Como El Viento” en uno de los momentos más decisivos de su vida. La canción nació después de atravesar una relación marcada por los celos, el control y la desvalorización cotidiana. Durante mucho tiempo, Zara intentó justificarse a sí misma que aquello era cuidado, que los cuestionamientos sobre su ropa, su risa o su forma de ser eran “por amor”. Pero la incomodidad crecía silenciosamente dentro de ella, igual que un fuego que quema lento.
La inspiración llegó una noche en la que se miró al espejo y casi no se reconoció. Se dio cuenta de que ya no elegía su ropa, ya no reía como antes y se movía con miedo para no provocar críticas. Era como si hubiese encogido su alma para caber en un molde que nunca había sido suyo.
En ese momento tomó su cuaderno y escribió la primera línea que luego se convertiría en el corazón del tema:
“Yo creía que era amor, pero era cárcel con perfume.”
Esa frase abrió una puerta interna. Dejó salir todo lo callado durante meses: cada mirada de juicio, cada limitación disfrazada de cariño, cada vez que tuvo que disculparse por ser ella misma. Zara comenzó a escribir sin parar, y lo que inicialmente era un desahogo terminó siendo una declaración de independencia emocional.
La melodía surgió al día siguiente, mientras caminaba por la rambla sintiendo el viento en la cara. Fue ahí cuando entendió el concepto:
la libertad no era irse de alguien, era volver a sí misma.
En el estudio, la producción se centró en transmitir esa transformación:
- El inicio es más suave, casi vulnerable, reflejando la confusión y la tristeza.
- A medida que avanza la canción, la voz crece, las percusiones se abren y los coros se elevan, simbolizando el renacer.
- El estribillo fue lo último que escribió, porque recién cuando terminó de sanar entendió el verdadero mensaje:
“Déjame ser yo, libre como el viento.”
Zara dice que esta canción no es solo una ruptura; es un renacimiento. Es un homenaje a todas las personas que, como ella, alguna vez sintieron que tenían que pedir permiso para existir. Es un recordatorio de que nadie debería apagar su luz para encajar en el corazón equivocado.
Desde su lanzamiento, “Libre Como El Viento” se transformó en un himno de empoderamiento y autoafirmación. Y para Zara, seguirá siendo la canción que marcó el momento en que se reencontró con su fuerza, su voz y su verdad.